Un perro “golden retriever” llamado Barack interactúa con la investigadora Anna Gabor (Vilja y Vanda Molnár / The Washington Post)

Tu perro realmente te entiende. No realmente… en realidad lo hace. Es lo que dicen los científicos de Hungría, que han publicado un innovador estudio que encontró que los perros comprenden tanto el significado de las palabras como la entonación utilizada. En pocas palabras, incluso si utilizas un tono de voz muy emocionado para decirle al perro que ha de ir al veterinario, probablemente será capaz de ver a través de ti y se sentirá aburrido por ir a esa visita.

Ya se había establecido que los perros responden mejor a las voces humanas mejor que los lobos. Son capaces de combinar ciernos de objetos con las palabras y pueden ser dirigidos por el habla humana. Sin embargo, los nuevos hallazgos indican que los perros son más parecidos a los humanos de lo que se conocía anteriormente: procesan el lenguaje usando las mismas regiones del cerebro que las personas, según los investigadores, cuyo trabajo fue publicado en Science.

Para determinar eso, Attla Andics y sus compañeros de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest reclutaron a 13 perros, en su mayoría golden retrievers y border collies. Los entrenaron para que permanecieran totalmente inmóviles durante siete minutos en un escáner fMRI con el objetivo de medir su actividad cerebral.

Un entrenador que estaba familiarizado con esos perros utilizó algunas palabras de alabanza que sus amos acostumbraban a decir, como “eso es todo”, “inteligente” o “bien hecho”. También algunas palabras neutras como “todavía” y “sí”, que los investigadores creían que carecían de sentido para los animales. Cada perro escuchaba cada una de esas palabras tanto en un tono neutro, como en un tono alegre y fuerte.

Usando las imágenes de actividad cerebral, los investigadores vieron que los perros procesaban las palabras familiares, independientemente de la entonación y lo hicieron usando el hemisferio izquierdo, al igual que los humanos. El tono, por otro lado, se analizó en las regiones auditivas del hemisferio derecho, al igual que en las personas, tal y como explica el estudio.

Finalmente vieron que el “centro de recompensa” de los perros (estimulado por cosas agradables, como caricias o comida) era el equivalente cerebral a saltar y gritar cuando las palabras positivas eran pronunciadas en un tono positivo.

“Esto demuestra que para los perros, un buen elogio puede funcionar muy bien como una recompensa, pero funciona mejor si las palabras y la entonación coinciden”, comenta Andics en un comunicado. “Así que los perros no solo distinguen lo que decimos y cómo lo decimos, sino que también pueden combinar las dos cosas, lo que permite una correcta interpretación de lo que realmente significan esas palabras“, agrega.

Dos perros escuchan atentamente a un entrenador (Borbála Ferenzcy/The Washington Post)

Eso significa que no somos tan especiales como pensamos, al menos cuando se trata de cómo nuestros cerebros tratan el lenguaje. Lo que hace que las palabras sean únicamente humanas es que, de acuerdo a Andics, los humanos hemos inventado a usarlas.



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