BRUSELAS. Un ex enfermero y diácono en una diócesis en la región belga de Flandes admitió en el primer día de un proceso en su contra en Brujas (noroeste) haber provocado la muerte de una veintena de personas, informaron este martes medios locales.

Ivo Poppe, de 61 años y apodado el “diácono de la muerte” por los medios de comunicación, dio por primera vez una estimación del número de sus víctimas, superior a las “al menos 10” muertes que se le reprochan.

Hubo “entre 10 y 20, 20 como máximo”, “es aproximativo”, respondió el acusado el lunes durante el primer interrogatorio llevado a cabo por el presidente del tribunal que lo juzga.

“Quería eliminar su sufrimiento, esta gente ya no vivía”, dijo Ivo Poppe quien expresó remordimientos. “Hoy llamaría a un equipo de cuidados paliativos”, agregó.

La mayoría de sus víctimas eran ancianos, a quienes decidió reducir su sufrimiento físico o psíquico cuando trabajaba como enfermero en un hospital de Menin, cerca de la frontera con Francia.

El método consistía en administrarles grandes dosis de valium o inyectarles aire en las venas.

Primero lo hizo como enfermero, en los años 1980 y 1990, en dicho hospital antes de realizar visitas pastorales hasta 2011 tras ser ordenado diácono.

Durante la investigación, que se basó en un listado de al menos 50 fallecimientos sospechosos, admitió haber reducido el sufrimiento de cuatro allegados, entre ellos su madre y dos tíos.

En la audiencia del martes, dos policías encargados de la investigación explicaron que lo interrogaron en hasta 65 ocasiones para intentar obtener una confesión detallada, basándose especialmente en sus declaraciones justo después de su detención, cuando dejó entrever su implicación en 49 decesos.

En vano. “No tenemos ninguna idea del número” de víctimas, dijo uno de ellos, según la agencia Belga. “No dijo nada que probara que hubo efectivamente más de cuatro”, agregó.

Los investigadores indicaron también que lo consideraban sospechoso de numerosas muertes en 1993, año en el que “estaba especialmente estresado tras la operación de su esposa, el divorcio de su hermana, la renovación de su casa y su formación para convertirse en diácono”.

El 2 de enero de ese año, dos mujeres que se encontraban en la misma habitación del hospital de Menin fallecieron. Otras tres personas de la clínica murieron el mismo día, a principios de marzo de 1993.

El juicio, en el que se esperan cerca de 80 testigos, debe durar dos semanas. Poppe enfrenta la cadena perpetua.

En Bélgica, la eutanasia activa está autorizada desde 2002 para los pacientes que sufren un mal incurable y que han realizado su solicitud de forma “voluntaria, meditada y repetida”. Un médico debe encargarse de practicarla.



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