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Jason Atherton es uno de los chefs más llamativos y apuestos de Gran Bretaña. Después de aprender el oficio bajo las órdenes del maestro Gordon Ramsay, fundó la Social Company, que supervisa un imperio de la restauración global que incluye a su buque insignia, el Pollen Street Social –con una estrella Michelin- en Londres, y el restaurante Clocktower, que está dentro del Hotel Edition de Nueva York. Pronto inaugurará un tercer restaurante dentro del nuevo hotel Edition de Shanghai.

No es de extrañar que Atherton haga más de 500.000 millas en los cielos. Su aerolínea favorita es Emirates: “Es con la que más vuelo porque tomo vuelos de conexión en Oriente Medio, Shanghai y Hong Kong“.

Atherton vive en Londres con su esposa, Irha, y sus dos hijas. Aquí sus consejos:

Cuando se trata de comida a bordo, Jude Law tiene la clave. Fue el actor quien me dijo que siempre tomara Tabasco en un avión. La comida del avión siempre es suave, por lo que es genial darle un toque. Intento evitar comer a bordo y puedo aguantar hasta 12 horas, pero si tengo que ir a Australia debo ingerir algo porque son 24 horas. Suelo comer proteína con Tabasco o me llevo algunas cosas: mi plato favorito es una ensalada con proteína fría hecha a base de salmón cocido, con un poco de salsa teriyaki y chile fresco en la parte superior, además de algunas verduras. Lo hago en casa y lo pongo en mi mochila, así me lo puedo comer seis o siete horas después.

Cómo asegurarte de que el servicio de habitaciones haga la entrega primero. Cada gerente general quiere cambiar el mundo en lo que respecta al servicio de habitaciones. Y le dije: “Mire, si realmente lo piensa, el servicio de habitaciones se trata de llevar algo a la habitación lo más rápido posible“. Pero si el chico del servicio de habitaciones tiene 20 órdenes para subir y bajar por un edificio enorme, ese pedido tomará 40 minutos. Ese tiempo es demasiado, ¿verdad?. Entonces, si ordeno algo al servicio de habitaciones, siempre digo: “No quiero mi comida en una caja. Déjalo con el plato y con un cloche en la parte superior”. Porque cualquier alimento que esté en una caja de esas, ya sea pasta o carne, se guisará y se humedecerá pero con ese sistema te traerán primero tu comida porque no se puede dejar en cualquier lado (y que se enfríe).

Evita las trampas para los turistas en Florencia con estos dos restaurantes. En verano siempre voy a Italia y al sur de Francia para pasar unos días de vacaciones. En Florencia hay dos lugares donde debes comer. Hay un pequeño restaurante, justo al lado de Hermès, llamado Cantinetta Antinori. Solía ser la casa de la familia Antinori, cuando sus miembros luchaban contra los Medici para lograr ser los mejores banqueros de Italia. Estamos hablando de hace miles de años, pero ahora tienen un pequeño restaurante allí. La primera vez que tomé pasta de tomate en ese lugar, todo se detuvo en esa sala. Fue como una película. No importa cuántas veces probé de hacerlo yo, que no me salía tan bien. Me he rendido.

Y luego, fuera de los caminos turísticos, hay una pequeña tienda de sádwiches llamada Ino. Si no llegas allí a las 11 de la mañana no te van a dar de comer. La cola da la vuelta al bloque. Hay 30 sándwiches diferentes en el menú, pero siempre pido nduja y gorgonzola en un pan de focaccia. Tengo miedo de pedir otra cosa y que luego no me guste tanto, así que siempre ordeno el mismo sándwich. Una vez le dije al dueño: “Quiero llevarte a Londres para que montemos un restaurante juntos ahí, podemos ir al 50-50. Voy a poner el dinero porque quiero vender tus sándwiches ahí“. Y él me contestó: “No, no, no. Está bien, está bien. Me alegro que vengas como cliente”.

Sigue la regla de un año para escoger un nuevo restaurante en cualquier lugar. He abierto 17 restaurantes en toda mi vida. Y puedo decirte que un restaurante no se ha convertido en mi preferido desde el día uno de su apertura. Pero después de aproximadamente un año, un restaurante madura y realmente comienza a asentarse. El personal conoce a sus clientes habituales, el chef conoce muy bien a los proveedores, y nadie tiene miedo cuando los críticos están a punto de cruzar la puerta. Quieres que todo ese alboroto desaparezca y así tener una experiencia real de lo que ese restaurante, realmente, puede hacer. Así que asegúrate de que un restaurante al que vayas a hacer una reserva tenga, por lo menos, un año de antigüedad. Habla con la mayoría de los mejores chefs y todos te dirán lo mismo.

El Mayfair de Londres es la meca de la moda masculina de todo el mundo. David Gandy es un buen compañero y se convirtió en el embajador de la marca de Thom Sweeney hace muchos años, justo cuando recién comenzaban. Recuerdo haber visto a David en varios eventos y una vez le dije: “Me encanta ese traje, ¿de dónde es?”. Él me contestó: “Es un Thom Sweeney hecho a medida”. La marca acaba de instalar una tienda en Mayfair, en Bruton Place, y se está convirtiendo en el lugar de referencia de moda para los hombres. Luego está la tienda de mercería de Anderson & Sheppard en Burlington Street y es increíble. Tienen algunos de los calcetines y ropa interior más hermosos. Luego está Drake. Es la tienda que suelo ir para encontrar cosas inusuales: hacen botas fantásticas para el invierno y sombreros super cool.

Obtén un upgrade con solo dos palabras.

Pide una habitación en la esquina de cualquier hotel y, generalmente, son más grandes. Piensa en cómo utilizan el espacio de un edificio: las suites esquineras suelen ser más grandes que las del medio y, también, más interesantes: tiene las mejores vistas (Nota: también pueden ser más caras).

Tokio está bien, pero Hokkiado es más raro. Visitar Hokkiado para esquiar en invierno es impresionante. En la mitad de la montaña podrás ver a monos bañándose en las aguas termales mientras vas esquiando a su lado. Es ahí donde se originó el ramen japonés. No hay un lugar mejor donde disfrutar de un humeante cuenco de miso ramen mientras contemplas la nieve, especialmente con un poco de sake caliente.

En cualquier lugar de Japón hay una regla para escoger un buen restaurante: cuanto más pequeño mejor, con un espacio (máximo) para unas 8 u 12 personas. Como que son tan pequeños deberás reservar con anticipación o no podrás entrar. No es como en Europa o Estados Unidos, donde te encontrarán un espacio. Si no hay espacio, no podrás comer. Prueba el Sobadokoro Raikuchi o el Ruynabe, que parece un tugurio. Llegarás y dirás: “Dios mío, este Jason Atherton está fuera de sí”. Pero pide la olla caliente y alucinarás.



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