Los expertos advierten que la savia de la planta hogweed gigante puede causar ceguera y problemas cutáneos (Virginia Tech/The Washington Post)

Durante semanas, Robert Emma se preguntaba sobre las plantas que estaban creciendo al lado de su nueva casa. Ese conjunto floral, formado por unas 40 plantas, era “intimidante”-fue el término que utilizó ese jardinero amateur-, con espinas y hojas dentadas de un metro y medio de ancho. Eran más altas que una persona y arrojaban un dosel de flores blancas de un metro de ancho.

“Por lo menos merece un análisis”, afirmó Emma, que reside en Berryville (Virginia). “Si vieras esto pensarías: ‘No voy a tocar eso’“.

Esta semana, los instintos del hombre se pusieron a prueba. Se enteró de que vivía al lado de un grupo de hogweed gigantes, una planta tóxica que con su savia puede causar quemaduras y ceguera. La planta debe ser eliminada por un equipo especializado y requiere un permiso para transportarla por el estado.

Mark Sutphin, un agente agrícola de Virginia Tech, explicó que agarró un trozo de esa misma planta -tuvo que utilizar un traje Tyvek y gafas protectoras para la misión- y lo trasladó al laboratorio para su identificación.

“No la toques. No la cortes a menos que tengas muchísimo cuidado”, recuerda.

La planta de Emma, una notoria mala hierba nociva de primer nivel en Virginia, no es la única que hay en la región. A principios de junio, un trabajador del Departamento de Transporte del estado encontró otro grupo de hogweed gigantes que estaba creciendo en el condado de Frederick. Él pudo hacer este hallazgo al recordar una advertencia que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos había hecho algunos años atrás.

Corey Childs, de Virginia Tech, junto a una planta hogweed gigante (Virginia Tech/The Washington Post)

“Ahora que hay un avistamiento confirmado, debemos estar atentos”, dijo Ken Slack, vocero del Departamento de Transporte. “Tenemos que asegurarnos de que la gente no se meta en eso, que no la busque como si fuera una simple hierba“, agregó.

Aunque es común en el estado de Nueva York, que ha gastado millones luchando contra la planta, y en otras partes del noreste del país, las hogweeds gigantes en Berryville y el condado de Frederick son los primeros lugares conocidos de la incursión de la planta en Virginia. Esa en específico fue plantada por un dueño anterior ya que las flores, en el pasado, se consideraban decorativas.

Jordan Metzgar, un curador del Massey Herbarium en Virginia Tech, ayudó a identificar el hogweed gigante de Robert Emma. Admitió que la planta se puede confundir fácilmente con chirivías, pero los jardineros que no están seguros de lo que están viendo deberían dar un paso atrás y ponerse en contacto con un funcionario agrícola local de Virginia Tech o del Departamento de Agricultura del estado.

La hogweed gigante es originaria del sudoeste de Asia y apareció por primera vez en Estados Unidos en 1917, cuando fue introducida por cuestiones ornamentales.

Pero, ¿por qué alguien la plantaría?

No me puedo imaginar queriendo una“, remarcaba Metzgar.

Aunque no hay razón para pensar que enjambres de hogweed gigantes podrían amenazar Richmond o el área de Washington, las autoridades quieren mantenerla en su lugar. Una sola planta produce 20.000 semillas, que pueden ser dispersadas por los vientos a distancias muy cortas. Las semillas también puede pasar inadvertidas en el suelo.

Algunas jurisdicciones no están arriesgándose y están alarmando a la población sobre los efectos de esa planta.

“Las reacciones cutáneas varían, pero puede producirse fitofotodermatitis, lo que significa que la savia hace que la piel sea tan sensible a la luz solar que pueden ocurrir quemaduras por la exposición normal al sol”, señalaron en un comunicado funcionarios del condado de la isla de Wight, cerca de Norfolk. “Los síntomas son ampollas dolorosas que se pigmentan de manera oscura y pueden causar cicatrices. Tu piel puede permanecer sensible a la luz solar durante muchos años tras el contacto con la planta. Y si la savia entra en tus ojos, existe la posibilidad de ceguera”, advertían.

Si uno toca savia de una planta hogweed no es tan malo como tocar la sangre ácida de las criaturas de Allien. Hay esperanza.

“Si te expones a ella, lo mejor es lavarte con agua y jabón, y mantenerte alejado del sol”, apuntaba Metzgar. “Trata de evitar las cabinas de bronceado durante los siguientes días“, añadía.



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