El nuevo informe asegura que las estructuras “crónicas” identificadas previamente como estromatolitos fosilizados no son realmente crónicas. (Abigail Allwood/NASA vía revista “Nature”)
El nuevo informe asegura que las estructuras “crónicas” identificadas previamente como estromatolitos fosilizados no son realmente crónicas. (Abigail Allwood/NASA vía revista “Nature”)

Fue una afirmación extraordinaria: los científicos que estudian una formación rocosa en Groenlandia dijeron que habían descubierto los fósiles más antiguos de la Tierra, una serie de pequeñas estructuras en forma de cono de hace unos 3.700 millones de años. El anuncio de 2016 publicado en la revista Nature generó cobertura global de los medios y tuvo un significado cósmico. Estos supuestos fósiles sugirieron que la vida apareció en la Tierra poco después de que el planeta se enfriara lo suficiente como para ser habitable. La implicación era que, con las condiciones adecuadas, la vida es común y se genera rápidamente en cualquier parte del universo.

Una astrobióloga de la NASA, Abigail Allwood, esperaba que fuera cierto (se ocupa de campo con interés enraizado en la vida en el cosmos), pero quería comprobarlo por sí misma. En septiembre de 2016, ella y sus compañeros viajaron al sitio de Groenlandia. Hace poco publicaron sus hallazgos, una vez más en la revista Nature. El estudio era una refutación completa del estudio anterior. Los autores dicen que las estructuras de Groenlandia no tienen un origen biológico: solo son rocas.

El nuevo informe asegura que las estructuras «crónicas» identificadas previamente como estromatolitos fosilizados no lo son realmente. Los expertos sostienen que son la sección transversal de lo que en realidad es una cresta, una estructura alargada creada por fuerzas tectónicas naturales.

«No son conos de helado. Son barras de Toblerone», comentó Allwood, que trabaja en el Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena, en California.

El autor principal del artículo de 2016, Allen Nutman, geólogo de la Universidad de Wollongong, en Australia, emitió un comunicado diciendo que él y sus coautores están «desconcertados» por el informe de Allwood y respaldan su interpretación anterior. Nutman manifestó que Allwood se enfocó en solo una parte de la formación rocosa de Isua (Groenlandia), una sección que él y sus colegas habían evitado. Dijo que había otro sitio, cubierto de nieve, que tenía mejores ejemplos de los estromatolitos fósiles.

«Este es un escenario clásico en el que se comparan manzanas y naranjas, lo que lleva al resultado inevitable que nuestras observaciones y sus observaciones no coinciden«, escribió Nutman en su declaración enviada a The Washington Post.

El nuevo informe es la última erupción de controversia en el campo de la paleobiología que, durante mucho tiempo, ha estado marcada por agudos desacuerdos sobre lo que es un fósil genuino o la firma de la vida y lo que es solo un poco de geología interesante. En Australia Occidental, los estromatolitos fosilizados tienen casi 3.500 millones de años y son aceptados en la comunidad científica como las reliquias más antiguas conocidas de la vida temprana en el planeta. El campo se ve obstaculizado por la escasez de rocas tan antiguas porque la superficie de la Tierra ha sido erosionada y reelaborada durante los últimos miles de millones de años.

La edad del sitio de Groenlandia no está en disputa. Es posible que haya reliquias de vida temprana en la formación geológica. Pero la carga de la prueba recae en Nutman, no en la escéptica que reexaminó el sitio, según dijo Roger Buick, un científico de la Universidad de Washington que hace dos años expresó su descreimiento del informe original.

Buick afirmó que la afirmación extraordinaria de Nutman requiere una evidencia extraordinaria. Según Buick, «la evidencia debería ser sólida. Esto simplemente no lo es, por lo que el artículo de Allwood es un corrector sobre algo que no debió ser publicado con tanta certeza«, apostilló.

Allwood se declaró decepcionada al ver que las estructuras de Groenlandia no parecen tener un origen biológico. La NASA espera encontrar signos de vida antigua en Marte, y una aparición temprana de la vida en la Tierra lo haría más probable. Pero dijo que en el momento en que llegó al sitio de Groenlandia, supo que algo estaba mal.

En su artículo, reconoció que el debate sobre lo que significan las estructuras de Groenlandia no terminará. «La manera de resolver este tipo de cosas en la ciencia es que muchos expertos, expertos relevantes, expertos respetados, salgan a mirar las rocas. De lo contrario, acaba siendo un debate verbal», subrayó.



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