La creación de la World Wide Web por Tim Berners-Lee revolucionó lo que ya era en sí un proceso evolutivo de las computadoras y la Internet años antes.

La web, que en un principio era estática fue, junto a las redes de transmisión de data, creciendo a gran velocidad.

En 1995 se introdujo comercialmente el servicio de internet en República Dominicana. Y considerando que la primera página web se creó en 1991 y el primer buscador en 1993, los dominicanos no tuvieron que esperar mucho para montarse en el tren tecnológico. Así como avanzaba la tecnología en el mundo, el país también fue pasando por las distintas etapas, desde la web 1.0 hasta la 2.0, era en la que se encuentra actualmente.

Mite Nishio, experto y pionero en esta materia en República Dominicana, cree que tanto el sector privado (telecomunicaciones, sistema bancario, aseguradoras, turismo, etc.) como el gubernamental están aprovechando el potencial de la web. Actualmente, existen más de siete millones de internautas, casi seis millones de teléfonos inteligentes, cuatro millones de usuarios de Internet Banking y un millón que utilizan servicios de pago móviles. Y esto para el experto es señal de que existe “una masa crítica importante para los negocios electrónicos” en el país.

Según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) y del Instituto de las Telecomunicaciones (Indotel), República Dominicana tiene un 67.6% de penetración en internet.

“Superior a la media en América Latina que es de 64% y la mundial de 45%”, dice Nishio.

Sin embargo, existen retos importantes para convertir a la nación en un centro tecnológico e innovador importante, que permita incrementar aun más la productividad del Estado y crear más riqueza. “Si lo que queremos es que se usen las herramientas tecnológicas para la productividad, educación, generación de riqueza, desarrollo humano y otras bondades, lo que se debe hacer es empezar a formar un ciudadano digital desde la niñez, para que haga un uso adecuado de las herramientas digitales”, expresó Mite Nishio.

Un primer paso sería establecer objetivos claros sobre cuáles son las tecnologías que queremos desarrollar o innovar y competir en los mercados.

Para el experto, mejorar la educación matemática e invertir más en investigación es muy importante.

“Por las características de nuestro país, no podemos competir en manufactura tecnológica, pero sí en el desarrollo de servicios tecnológicos. Para esto hay que aumentar la cantidad de graduados en matemáticas, en ingeniería de software y carreras relacionadas”, explicó.

Es decir que aunque el país cuenta con las plataformas, la economía y el recurso humano, todavía debe realizar cambios importantes para formar desde la base a profesionales que le permitan situarlo competitivamente en el universo tecnológico. Y mientras tanto, como dice Mite: “Seguir trabajando en la inclusión digital, pues todavía la brecha digital es del 30 % de la población”.

Es quizá también esta brecha una de las razones por la cual los niveles de innovación en nuestro país son bajitos. Actualmente, República Dominicana tiene una puntuación de 29.33 de 100 en innovación, en el puesto 87 de 126 países, según el Índice Mundial de Innovación 2018. Pero los pasos a seguir están claros.



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