(Gentileza Efecto Naím)

Hace una década en un hogar occidental había, si acaso, dos dispositivos conectados a internet. Hoy, además del desktop y la laptop, hay televisores, asistentes de voz, heladeras, consolas de juegos, timbres, el monitor del bebé y hasta el automóvil.

«A finales de 2018 se estima que había 14.000 millones de dispositivos conectados a internet en el mundo. Para 2025 se espera que la cifra aumente a unos 75.000 millones«, destacó Moisés Naím —uno de los columnistas más leídos en español— para explicar, en diálogo con el experto David Sanger, la relevancia de la inminente llegada de la red 5G. Y sus peligros: la ciber guerra, entre ellos.

El destacado analista internacional Moisés Naím dialogó con David Sanger sobre 5G y ciberguerra.

«La red 5G, o quinta generación de internet, es una nueva infraestructura tecnológica que proporcionará conexión rápida y confiable a todos estos aparatos», detalló el periodista venezolano, miembro del Carnegie Endowment for International Peace en su programa Efecto Naím. «Y la empresa china Huawei lleva la delantera en el desarrollo de esta importantísima red».

El hecho de que la estructura tecnológica del futuro provenga en enorme medida de la segunda potencia mundial, un gobierno centralizado y autoritario, «puede representar un gran peligro para la seguridad internacional«, argumentó Sanger, premiado periodista de The New York Times, profesor de la Universidad de Harvard y autor de The Perfect Weapon: War, Sabotage and Fear in the Cyber Age (El arma perfecta: Guerra, sabotaje y miedo en la era cibernética).

«La red 5G es más que una simple tecnología que hará que tu celular cargue datos más rápidamente: es una reinvención de internet para poder soportar la internet de las cosas, esos 20.000 millones de aparatos que se espera estén conectados alrededor del mundo para 2020«, presentó Sanger. «Lo positivo es que todo funcionará mucho más rápido. Pero si la red que controla toda la sociedad de una nación está en manos de una potencia extranjera todos se preocupan».

Es el caso, agregó el experto: «Huawei y otras empresas chinas controlarán entre el 40% y el 60% de las redes del mundo». En consecuencia, muchos gobiernos han comenzado «a pensar en cómo se puede vivir con una red sucia, por así decirlo: una red que no podemos controla del todo».

La red 5G “puede representar un gran peligro para la seguridad internacional”, advirtió el experto David Sanger, autor de “The Perfect Weapon”.
La red 5G “puede representar un gran peligro para la seguridad internacional”, advirtió el experto David Sanger, autor de “The Perfect Weapon”.

Eso significa que no se podría controlar del todo cosas como los teléfonos, el transporte público, las redes eléctricas, la provisión de agua, la navegación global, las comunicaciones satelitales. «Esto ha llegado al punto que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha instado a sus aliados europeos a que no hagan negocios con Huawei», dijo Naím. El republicano vetó los productos de Huawei en su país.

El problema para muchos países de Europa, señaló Sanger, es que China se ha imbricado en su política interna como «un proveedor de empleos cada vez más importante». Dio un ejemplo: «El Reino Unido no ha adoptado una línea tan dura respecto a Huawei, y la razón no es que la inteligencia británica no considere a Huawei una amenaza sino que hay empleos en Gran Bretaña directamente ligados a esta empresa».

Antes las agencias de seguridad de los países examinaban la tecnología extranjera en busca de elementos ocultos que pudieran ser perjudiciales. Pero eso es imposible cuando se habla, sobre todo, de software en constante actualización. Con la red 5G un país confiaría a una potencia extranjera —y en el caso de China, potencialmente adversaria para los Estados Unidos— la columna vertebral de su infraestructura financiera, militar, de transporte, de salud, de servicios públicos, de comunicaciones hasta el detalle más pequeño de la vida cotidiana de los individuos.

—Hay una preocupación porque en China una ley da a los servicios secretos el derecho de pedirle a cualquier empresa que le dé toda la información que posee —señaló Naim al respecto.

(Reuters)
(Reuters)

—Se aprobó hace dos años. Dice, básicamente, que si eres una empresa china y las agencias de inteligencia acuden a ti por una cuestión de seguridad nacional, debes cooperar. China argumenta que lo mismo ocurre en los Estados Unidos, pues la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) puede pedir permiso ante un tribunal de inteligencia para investigar cualquier red estadounidense; pero ese tribunal de inteligencia es independiente, mientras que nadie es independiente en China.

En su libro, Sanger comparó las ciber guerras de hoy con las armas nucleares: «Dices que las ciber guerras son más problemáticas, más difíciles de manejar, más peligrosas inclusive. ¿Por qué?», siguió Naím.

David Sanger dialogó con el periodista venezolano en el programa “Efecto Naím”.
David Sanger dialogó con el periodista venezolano en el programa “Efecto Naím”.

«Las armas nucleares son espantosas y terribles, pero las ciber guerras tienen más matices y utilizan armas más accesibles y baratas«, describió Sanger. «Se puede incrementar o disminuir el daño que se hace; la mayoría de los ataques cibernéticos de los últimos años —organizados por estados como Irán, Corea del Norte, China o Rusia— han sido calibrados cuidadosamente para evitar una respuesta militar. Y es muy fácil orquestar un ataque o negar haberlo hecho. O incluso hacer que se vea como que el ataque vino de otro lado«.

A diferencia de las armas nucleares, la idea de un tratado regulador no es suficiente: «Sería ridículo pues sería imposible verificar si los países están cumpliendo o no«, argumentó. Y mientras tanto, si hace pocos años sólo un puñado de países accedía a estos recursos, «hoy quizá hay 35 o 40 naciones con la capacidad de realizar operaciones cibernéticas sofisticadas».

Para mostrar la dificultad del panorama, Sanger ilustró qué pasa cuando se piensa en garantizar que determinadas cosas no se puedan atacar: las redes eléctricas, propuso. «Si se apaga la electricidad de un país, mueren los más vulnerables. Y sin embargo, en mi libro hablo de un programa llamado Nitro Zeus, cuya idea era que Estados Unidos apagara la energía en Teherán y otras ciudades iraníes con el propósito de detener todas las comunicaciones y así evitar lanzar una bomba«.

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