Una marcha convocada por indígenas en Quito volvió a derivar en disturbios y choques con la policía ecuatoriana este viernes. Es el corolario de una semana de crisis que se inició con las medidas del gobierno de Lenín Moreno, que buscan posibilitar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y generaron una suba del precio de los combustibles superior al 100%.

Los nuevos choques se producen en medio del desconcierto general, y mientras medios ecuatorianos afirman que se han unido grupos llegados desde la Amazonía. La organización aún no define la ruta a seguir, pero es probable que la Asamblea Nacional sea el destino elegido para encaminar la manifestación. La policía impide el progreso de las marchas y se reportan corridas para huir de los gases lacrimógenos y balas de goma que se utilizan para dispersar a la multitud.

Otros testimonios indican que si bien las revueltas en la calle siguen con intensidad, el número de manifestantes es menor que en los días previos.

Manifestantes lanzan proyectiles mientras caen las bombas de gas lacrimógeno a sus pies (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins) (CARLOS GARCIA RAWLINS/)

Liberaron a ocho policías secuestrados

Horas antes, el movimiento indígena de Ecuador liberó a los diez agentes de Policía que estaban retenidos en el Ágora de la Casa Cultura en Quito desde la mañana de este jueves, tras el escenificado funeral de uno de sus dirigentes muertos en las protestas.

Así lo confirmó la ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo, en una rueda de prensa, en la que también dijo que se había permitido la salida de los periodistas que se encontraban retenidos en el interior de esa instalación. Fueron entregados ritualmente a representantes del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador y de la Defensoría del Pueblo.

“Agradecemos a Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador) la entrega pacífica de los policías. Consideramos esto como un gesto de buena voluntad que contribuye a crear condiciones de mayor confianza para prevenir la violencia y buscar salidas concertadas a esta situación”, decía un mensaje por redes difundido por la delegación de la ONU en Ecuador.

Un manifestante lanza proyectiles en Quito (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)
Un manifestante lanza proyectiles en Quito (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins) (CARLOS GARCIA RAWLINS/)

Correa habló desde Bélgica

Aunque ha reconocido que trabaja a la par del régimen de Venezuela como asesor, el ex mandatario reside en Bélgica para evitar tener que comparecer ante la justicia en los procesos por corrupción que pesan en su contra.

“Cuánta destrucción en dos años y medio. Mi solidaridad con las familias de los fallecidos, los heridos, con todos los detenidos y perseguidos, con las víctimas del vandalismo, con los periodistas, policías y militares agredidos, algunos injustamente humillados”. Con esas palabras, comenzó Rafael Correa un mensaje de casi dos minutos y medio de duración.

“Nunca vamos a estar con la violencia, venga de donde venga. O con cualquier cosa que denigre la dignidad de la persona humana. Como tampoco vamos a aceptar el desprecio a los indígenas”, siguió en la grabación que publicó en su cuenta de Twitter este viernes.

El ex presidente luego pidió que cese la represión y lanzó una crítica a su sucesor, Lenín Moreno: “La fuerza pública tiene ya que aplicar la objeción de conciencia. No puede seguir reprimiendo a sus hermanos protegiendo, no a la patria, sino a un gobierno acabado por su propia traición, mediocridad y entreguismo; y que tendrá que responder por tanta represión. Es Moreno el que rompió la democracia y la ley cuando traicionó el programa de gobierno vencedor en las urnas que hubiera evitado todo lo que estamos pasando”.



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