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El presidente ruso Vladimir Putin aseguró que la exclusión del país de las principales competiciones deportivas mundiales durante cuatro años -incluyendo los Juegos Olímpicos de 2020 y el Mundial de Fútbol de 2022- tiene motivaciones políticas ulteriores.

No hay reproches para el Comité Olímpico Ruso, y sí no hay reproches para el comité, el país debería formar parte de las competiciones bajo su propia bandera”, indicó en el marco de la cumbre por el conflicto en el este de Ucrania que tuvo lugar este lunes en París.

“Todo castigo debe ser individual” y no “colectivo”, insistió. Y agregó: “Se dan todas las razones para creer que esta decisión está motivada no por una preocupación por un deporte limpio, sino que está motivada políticamente”, subrayó Putin.

Por su parte, el primer ministro, Dmitri Medvedev, denunció una “histeria antirrusa que se ha vuelto crónica”.

El jefe del Gobierno estimó que las instancias deportivas rusas debían apelar la decisión de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) de excluir a Rusia de las grandes competiciones, Juegos Olímpicos 2020 de Tokio incluidos.

No obstante, el presidente de la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA), Yuri Ganus, se mostró escéptico acerca de las ventajas de hacerlo: indicó que esta situación era previsible, y la posibilidad de una victoria en apelación es nula pues la culpabilidad rusa es evidente.

La decisión se conoció hoy, y responde a la falsificación de los datos de los controles entregados a Agencia Mundial Antidopaje. La sanción abarca al Mundial de fútbol de Qatar 2022 debido a que la misma afecta a Rusia como país.

El CRC recomendó la exclusión de la bandera rusa de los Juegos y de todo campeonato mundial durante cuatro años, con la posible presencia de deportistas ruso bajo bandera “neutral”.

La decisión de la AMA puede ser recurrida en un plazo de 21 días ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), por la Agencia Rusa Antidopaje (Rusada) o por el Comité Olímpico Ruso (ROC), o cualquier federación internacional implicada. Las sanciones son la consecuencia de la falsificación de los datos de los controles antidopaje entregados por Rusia a la AMA a principios de 2019.

Foto: REUTERS/Jim Young/File Photo
Foto: REUTERS/Jim Young/File Photo (Jim Young/)

Hace poco más de un año el deporte ruso parecía haber salido finalmente del túnel -el atletismo ruso fue apartado de los Juegos de Río por el dopaje de Estado- con la rehabilitación parcial de la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA), que estaba a expensas de la revisión de la base de datos del Laboratorio de Moscú.

Sin embargo, Rusia suspendió la prueba. Primero entregó fuera de plazo dicha información y, recientemente, la AMA denunció la manipulación de dicha base de datos, que incluye tanto pruebas físicas como datos informáticos, con el supuesto fin de encubrir casos de dopaje.

El ministerio de Deportes de Rusia respondió raudo a las acusaciones, pero estas no satisficieron ni a la AMA ni a la RUSADA, cuyo director, Yuri Ganus, tachó la manipulación de “colosal”.

Según denunció en su informe a finales de noviembre el Comité de Revisión de Cumplimiento (CRC), órgano independiente de la AMA, los datos entregados por la parte rusa no son ni completos ni auténticos.

“Cientos de hallazgos presuntamente adversos” para los intereses rusos desaparecieron. Fueron alteraciones que tuvieron lugar en 2016 y 2017, después de que el antiguo director del Laboratorio de Moscú, Grigori Rodchenkov, denunciara el dopaje de Estado.

Debido a las manipulaciones, ahora es imposible comprobar si 145 de los 298 deportistas rusos sospechosos incluidos en la base de datos violaron las reglas antidopaje entre 2012 y 2015.

La sanción impide a los deportistas rusos competir bajo su bandera durante cuatro años en juegos olímpicos y mundiales; al país, organizar competiciones internacionales en su territorio y a los funcionarios o representantes rusos, formar parte de federaciones deportivas.

La única salvedad son los deportistas rusos que puedan demostrar que no están implicados en casos de dopaje y no sean mencionados en el informe McLaren ni en la manipulación de datos del Laboratorio de Moscú. Ese es el caso de los rusos que participaron en los Juegos de invierno de PyeongChang (2018) o de atletas como la triple campeona mundial de salto de altura, Maria Lasitskene, que logró su último entorchado como deportista neutral a finales de septiembre en Doha.

Con información de AFP

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