Carla Faith, una mujer de Colorado, Estados Unidos, acusada de abuso infantil por tener en el sótano de su casa a 26 niños menores de tres años a los que cuidaba, quedó en libertad tras pagar una fianza de 3,000 dólares (alrededor de 158,000 pesos), informaron fuentes judiciales.

Según documentos oficiales, la policía detuvo el lunes pasado a Faith, de 58 años, después de más de un mes de investigaciones a raíz de la denuncia de un padre.

El pasado 13 de noviembre la policía descubrió tras una falsa pared en el sótano de la casa de Carla en Colorado Springs a dos mujeres adultas y a los 26 niños algunos de ellos “sedientos, sudando y sin que se les hubiese cambiado los pañales”.

Carla Faith tenía permiso para cuidar a un máximo de seis niños en su vivienda, a unos 100 kilómetros de Denver, la capital del estado de Colorado.

Aunque en un principio los policías no encontraron nada sospechoso, unos ruidos provenientes del sótano de la vivienda de Faith los alertaron y acabaron por descubrir la falsa pared.

Carla, que no se encontraba en la vivienda cuando los agentes realizaron la visita de inspección, deberá presentarse ante el juez de la causa el próximo ocho de enero para responder a las acusaciones en su contra por abuso infantil intencionado y también por intento de interferir en las investigaciones.

Las indagatorias siguen abiertas por lo que podrían presentarse nuevos cargos contra Faith si se comprobase, por ejemplo, que la salud de alguno de los niños fue afectada.

El pasado mes de noviembre, el Departamento de Servicios Humanos de Colorado, que supervisa las licencias de las guarderías, indicó que la mujer tenía “licencia válida” para ofrecer servicios de cuidado infantil en su casa, pero desde mayo le habían limitado el número de niños por no tener suficiente personal para atenderlos.

Chirstina Swauger y Katelyne Nelson, que estaban cuidando a los niños cuando llegó la policía a la casa, también fueron arrestadas y acusadas de abuso y negligencia infantil, pero esos cargos quedaron en suspenso mientras continúan los procedimientos contra Faith.

En enero de 2018, un caso estremeció al estado de California… Una llamada a la policía de una adolescente de 17 años que, según los investigadores, aparentaba tener 10, dijo que sus 12 hermanos estaban secuestrados en su casa, en un suburbio de Perris, California.

Los agentes del departamento del sheriff de Riverside se presentaron en la vivienda y les abrió la puerta un matrimonio. Mientras hablaban con ellos se dieron cuenta de que había una docena de personas dentro de la casa, algunas encadenadas, en medio de un olor nauseabundo. Siete de ellos eran adultos, pero estaban tan desnutridos que parecían niños.

El descubrimiento se hizo el domingo 14 de enero y fue dado a conocer al día siguiente por el sheriff del condado Riverside. La niña que avisó a la policía dijo que había logrado escapar y llamar desde un teléfono móvil que tomó de la casa, ubicada a 120 kilómetros al este de Los Ángeles.

Cuando los investigadores llegaron a la casa les abrieron los padres, identificados como David Allen Turpin, de 57 años, y Louise Anna Turpin, de 49, y mientras hablaban con ellos descubrieron a los menores en un ambiente oscuro y maloliente. Algunos estaban encadenados a sus camas.

“Los padres no pudieron dar una explicación de por qué estaban inmovilizados de esa manera. Los agentes encontraron dentro de la casa lo que creían que eran 12 niños, pero quedaron impresionados al descubrir que siete de ellos en realidad eran adultos, con edades entre los 18 y 29 años. Las víctimas parecían estar sucias y muy desnutridas”, según la policía.

Las víctimas recibieron inmediata atención médica y comida, tras decir a los agentes que estaban hambrientos. El menor de los niños tenía dos años y todos fueron hospitalizados.

Los padres fueron detenidos y enfrentaron nueve cargos de tortura y 10 cargos de poner en peligro a menores. El juez les impuso una fianza de USD 9,000,000 para cada uno.



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