Todo un año que termina, un año complejo, un año que aunque parezca mentira, alguna vez fue nuevo. Pero irremediable, llegó el verano, el tiempo de la lectura por excelencia. Un tiempo para que suceda la lectura en todas sus formas: compartida, autónoma, de disfrute.

En Bajo el cielo del sur de Antonio Santa Ana, el protagonista recuerda un libro que leyó a los 8 años, regalo de su hermano. Se pregunta donde andará ese libro y piensa: “Los libros, ellos solos, nada dicen; somos nosotros los que los cargamos de sentido. Por eso no nos dicen siempre las mismas cosas.”

En esta selección, al filo de terminar el año, diez libros cargados de palabras e imágenes para leer y volver a leer.

Dos con muchas letras

Poemas para leer en un año, escrito por Horacio Cavallo, ilustrado por Matías Acosta. Buenos Aires: Calibroscopio, 2019

“Diciembre

Ayer nombraste tres constelaciones

la Cruz del Sur, Orion y los Leones.

Los vimos en la plaza,

enfrente de tu casa,

felices de empezar las vacaciones.”

Un libro que juega con las medidas y con el tiempo. Métricas precisas que arman un año, pero también proponen sobre el tiempo, la memoria, los recuerdos.

El libro está compuesto de Haikus, Tankas y limericks que estructuran el libro y sin pensarlo invitan a leer sobre el tiempo, y leerlo en una voz infantil, que mira y cuenta. Ese tiempo se cuenta en poemas en donde el humor y la ternura aparecen.

Las ilustraciones de Matías Acosta muestran una búsqueda entre líneas y puntos, y juega con las letras y con los signos. Collage digitales con una paleta reducida por cada forma poética, en donde también cambia el color del fondo de las páginas. El alfabeto se pone en juego y dibuja cada forma, casi como otra búsqueda matemática, que arma dúo con cada poema y se mete en la forma y son certeros en su andar. Las formas parecen estar en foco en este libro. La dupla Cavallo-Acosta sigue indagando y logra sorprendernos con estos Siete haikus para los días de la semana, Cuatro tankas para las estaciones y Doce limericks para los meses del año.

“Sábado

A veces pienso

que este día tendría

que tener ancla.”

Un libro hermoso para leer solos o acompañados e inspirarse para crear poemas propios. El juego de contar silabas con las personas más pequeñas de la casa siempre propone estar en poesía. La edición es hermosa. Para leer durante todo el año.

“Verano

Oir el mar

y andar con poca ropa

por todos lados.

Lo peor del verano

es que siempre termina.”

Contracorriente, de María Wernicke. Buenos Aires: Calibroscopio, 2019

“Anda de isla en isla leyendo mareas y cielos. Mira el río y las plantas; crecen como se les da la gana. El les sigue la corriente.” Así comienza Contracorriente.

Desde la tapa, circulamos por un río de letras, que aparecen a contraluz con un laminado sectorizado que arma el reflejo. Las guardas nos llevan directo a las islas. Y el libro transmite una observación y un amor profundos, como el río.

Se pueden leer los ríos, los pájaros, las crecientes, los muelles y los sonidos. El protagonista “en cada ladrido reconoce un perro” y rema y anda el río. También se pueden leer las letras, que desde la tapa nos proponen un río distinto.

Las ilustraciones tienen un clima de intimidad que te dejan sin aire, como cuando miramos un paisaje que nos encanta. Las ilustraciones en tinta negra con algunos espacios de color y texturas arman el recorrido del libro.

La historia se arma río arriba. Hay quien anda el río ofreciéndose para trabajar, hay un encuentro. Y hay ganas de remar contra la corriente y detenerse a disfrutarlo.

Una historia hermosa para leer a cualquier edad. Para las personas más ansiosas, el booktrailer:

(Infobae)

Dos con el lema de desacelerar y viajar al ritmo del relato

Mi tortugo (fue vernos y querernos), escrito por Laura Wittner, ilustrado por María Elina. Buenos Aires: Ralenti, 2019. Colección Osa mayor

¿Se imaginan tener un tortugo de amigo? Bueno, anden con atención porque podría sucederles.

“Nos conocimos un lunes de marzo

bien temprano, cruzando la avenida.

Él iba por la senda peatonal,

yo pasaba con cara de dormida.”

Celebramos esta nueva editorial de libros ilustrados. Empezamos de la mano de un tortugo, especie dueña del tiempo por excelencia. Qué mejor para detenernos y desacelar que acompañar a un tortugo… que va rápido.

Las ilustraciones de María Elina son hermosas, con pinceladas cargadas de movimiento y expresión. Una explosión de colores y texturas que invitan a ir y volver en la historia.

“Pega los ojos a las cosas raras

Y si son raras de verdad las muerde.”

Una historia hermosa y con rimas que muerde como el tortugo. Recomendadísima para compartir con las personas más pequeñas de la casa. Pero también con aquellas que comienzan a leer solas.

Saltar a la soga en la noche, escrito por Roberta Iannamico, ilustrado por Pablo Picyk. Buenos Aires: Ralenti, 2019

“Lo que le pasó a Kevin Stuart

nunca antes le sucedió a nadie

en todo el universo infinito.”

En este libro nos adentramos en un universo de historias de niños y niñas que tienen nombres en inglés y a los que les pasan cosas muy raras. La poesía se pone en juego, desde la palabra y desde la imagen con humor, ternura y una mirada hermosa y amorosa sobre las infancias.

Estos niños aparecen con nombre y apellido y con ellos, sus pequeñas historias. Las ilustraciones de Picyk son muy expresivas, cargadas llenas de líneas, puntos y tramas que arman un diálogo muy potente con las texturas de los poemas. Una serie que inspira, que te lleva a pensar en todos los universos que suelen habitar las personas niñas. Cada poema parece albergar una advertencia, un misterio… algo fuera de lo esperado que se descubre y trastoca todo a su paso. Ya desde la contratapa se advierte:

«Entre las colinas, en los cobertizos,

por puentes colgantes, por mares, por ríos,

por bosques, por huertos o bien en el centro

de la habitación acechan misterios

a niñas y niños que van sin aviso.

No salten a la soga ni escupan semillas,

no miren muy fijo a ningún insecto.

Al llegar la noche con una linterna

¡tiemblen como estrellas leyendo este libro!”

Un libro que arma un lindo contrapunto de lecturas con Los niños macabros de Edward Gorey y con Lo que hacen las niñas y Lo que hacen los niños, de Nicolas Heildelbach, ambos publicados por Libros del Zorro Rojo y con el corto Vincent, de Tim Burton.

Recomendadísimo para niños, niñas y jóvenes.

Dos con cola

Caperucita de su abuela, escrito por Liliana Cinetto, ilustrado por Poly Bernatene. Buenos Aires: Norma, 2019 (Colección buenas noches)

“Que se iba a visitar a su abuelita no es ningún secreto.

Que en la canasta llevaba cosas importantes tampoco.

Que antes de salir se puso su caperuza, no hace falta decirlo. Mucho menos que tuvo que atravesar sola el bosque PE-LI-GRO-SÍ-SI-MO.”

Caperucita se pone su capa con capucha roja, agarra la cesta llena de cosas ricas y se va por el bosque a visitar a la abuela, hasta ahí nos puede sonar conocido, pero aquí hay otra historia.

¿Se imaginan que Caperucita llegue a la casa de su abuela y no la encuentre?

Esta versión de Caperucita, la dupla Cinetto-Bernatene hace un guiño y nos pone a pensar, al compás de una nueva historia en donde algunos temas muy actuales se ponen en juego.

Como dijo Ítalo Calvino, “Un clásico es un libro que no acaba de decir nunca todo lo que dice

Tal vez sea por eso que es tan hermoso seguir leyendo versiones como por ejemplo: Una caperucita roja, de Marjolaine Leray, publicada por Océano Travesía, Pobre Lobo, de Ema Wolf, publicado por Loqueleo, y Feroz, feroz, de esta misma dupla creativa, publicado por Norma.

Recomendado para pequeñas y pequeños lectores de 0 a 7 años, especialmente, pero más también.

Bajo el cielo del sur, escrito por Antonio Santa Ana. Buenos Aires: Norma, 2019

“El pasado no se queda quieto.

Pensé en esto durante mis caminatas, en algunos reencuentros. Un perfume nos puede llevar a él.

En algún momento, el pasado debería prescribir.

Pero no, el pasado no se queda quieto.

El pasado se mueve.”

Bajo el cielo del sur es de los libros más esperados y deseados. Esta primera edición limitada de 2000 ejemplares, viene además, firmada por el autor.

Al abrirlo, nos encontramos con unas frases en las solapas, que son troqueladas… Podemos separarlas para tenerlas a mano en cualquier momento. Hoy elijo: “También de nostalgia y de esperanza están hechos los libros.” Ese comienzo ya nos introduce de lleno en el libro, que no defrauda.

Cuenta Santa Ana que siempre se había negado a escribir una secuela de Los ojos del perro siberiano, publicada por primera vez en 1998. Hasta ahora.

El narrador de Los ojos del perro siberiano vuelve a Buenos Aires. Su abuela a muerto y tiene que deshacer la casa, encontrarse con Sacha, el perro de su hermano Ezequiel, su familia, el dolor. Rodeado de libros, el protagonista se encuentra con su pasado, y también con su presente.

Es un libro mediador, lleno de posibles nuevas lecturas que arman también ésta: Anna Ajmátova, Spinetta, Juan Rulfo, la Íliada, Blade Runner, El halcón maltés, Luis Chiozza, Virginia Woolf, Úrsula K. Le Guin, Juan Gelman, Clive Barker, María Elena Walsh… aparecen y se cuelan transversalmente por la historia, así como Rimbaud y Bach se colaban en Los ojos del perro siberiano. Estas intertextualidades enriquecen la historia, y nos dan ganas de seguir leyendo una vez terminado el libro.

“-Me gusta-dijo-esa especie de frontera…, ese momento en que un objeto abandonado se transforma en otra cosa. Hay veces en las que de algo roto puede nacer algo bello.”

“Traté de retomar la historia de un personaje que había quedado roto“, cuenta Santa Ana y nos advierte que no es la típica secuela. El libro se lee con independencia de su antecesor. Pero si saben de algún joven que no lo haya leído, estas dos novelas pueden ser un gran plan para leer este verano que acaba de comenzar.

Hubo que esperar 21 años para este libro que el autor la dedica a Paloma, ¿tal vez habrá sido ella la que más le insistió que lo escribiera? No lo sabemos.

Una yapa: el retrato de Santa Ana que figura en el libro lo realizó el maestro Luis Scafati.

Recomendadísimo para jóvenes que, seguro, tendrán mucho para subrayar, releer y compartir.

Dos amores fuera de serie

Amor, ilustrado y diseñado por Vanni. Escrito por Lowell A. Siff. Buenos Aires: Niño, 2014

Este libro que amo profundamente llegó de la mano de Lecturita, Club de libros infantiles que surge a partir de una pregunta: “¿Cuál es la mejor manera para que los niños se interesen por los libros?” Ante esta respuesta crearon el club de lectura infantil, en el que mes a mes proponen una selección de libros para chicos y chicas de 0 a 10 años con el objetivo de que armen una biblioteca propia. Las selecciones que proponen son variadas y pensadas por especialistas.

Amor es otra joyita de Niño editor. Se publicó en 2014 a 50 años de su primera edición, respetando el original de Vanni, su genial ilustrador y diseñador.

“Había una vez una niña.

Tenía a sus padres –claro- Pero… se fueron cuando ella cumplió nueve años.”

Así empieza esta historia con miles posibilidades. Una historia triste, una historia tierna, sí. Una historia que conmueve y te deja pensando, si, también. Y además, es una historia muy inspiradora. Paginas troqueladas con muchas ventanas, pestañas y solapas, realizadas de colores plenos, que proponen múltiples lecturas.

Amor recibió en 2015 el Premio FILSA al mejor libro infantil hasta 12 años y estuvo en la lista de honor IBBY 2014-2015, sección Chile.

Un libro que sorprende, que descoloca. Se celebra esta decisión editorial de rescatar libros ilustrados de otras épocas.

Recomendadísimo para niños, niñas, jóvenes y adultos.

Paloma, escrito e ilustrado por Jacques & Lise. Buenos Aires: Pípala, 2019

“Esta es la historia de Basilio.

Un buen día a Basilio le regalaron una Paloma.

Cuidala bien, así siempre volverá – le dijo el abuelo. “

Una historia de amor, humor y espera.

Basilio espera a su paloma, que siempre vuelve. Un libro con una historia sencilla que se disfruta página a página. Una paleta de tres colores, con muchos detalles y espacios en donde detenerse. Los autores son una pareja de diseñadores e ilustradores belgas que trabajan juntos.

El niño y la paloma crecen juntos. El tiempo pasa y la paloma y el hombre siguen el juego de volar y esperar. ¿Habrá llegado la última vez?

Recomendado para niños, niñas y jóvenes.

Dos de cortar y picar

A cuatro manos, cocina natural para compartir con los chicos, de Natalia Kiako. Buenos Aires: Sudamericana, 2018.

A cuatro manos es un libro para compartir el hacer y el pensar la comida y la cocina con las personas más pequeñas de la casa. Tiene un índice muy tentador y las recetas son una aventura para emprender a cuatro manos. Imperdible el apartado: Recursos y consejos para cocinar con niños pequeños… y disfrutar en el intento.

La autora dedica el libro a su amiga Ceci, a sus hijos y a las los lectores del blog, por cocinar con ella y por los mensajes que la hacen pensar, reír o llorar.

¿Un libro para leer? Si. ¿Un libro para compartir? Si. ¿Un libro para comer? Claro, también. Soledad Barruti dijo: “Más que un libro de recetas, Natalia Kiako hizo una guía simple y deliciosa: los grandes nos reencontramos con la cocina y los chicos se enamoran de la comida de verdad. “

El libro está lleno de recetas muy ricas. Tuve la posibilidad de probar y no defraudan. Pero sobre todo, el libro propone un espacio para compartir. Leer las recetas para después llevarlas a cabo es una experiencia hermosa. Saber que tomar el libro promete un tiempo para hacer y comer, es un gran regalo.

“Este libro está lleno de opciones, alternativas y variaciones posibles. Me gustaría que cada receta sea un trampolín, una invitación para que cada uno pueda elaborar su propia cocina, que refleje los gustos, las necesidades y las posibilidades de cada familia.”

Un libro que pone sobre la mesa conceptos interesantes para pensar qué y cómo comemos, como por ejemplo, la “cocina de componentes”.

El índice nos organiza: Introducción, Claves para cocinar y comer mejor, Utensilios, Recursos y consejos, y tres grandes secciones: Salados, Dulces y Básicos, con opciones para todos los gustos: sin gluten, vegano, o sin lácteos, todo armado desde una idea de practicidad que se agradece. Además, entre receta y receta la autora intercala ideas, consejos y recomendaciones. El criterio, cuenta la autora, fue: “todo tiene que poder cocinarse con mi hija revoloteando alrededor, jugando o participando conmigo, en ese margen de tiempo y atención que otorga su Majestad, un niño de cuatro años. Ustedes sabrán que no es demasiado…”

Un libro recomendadísimo para personas jóvenes y adultas con muchas ganas de leer y cocinar con niños y niñas.

Tijeras, escrito por Germán Machado, ilustrado por El esperpento. Córdoba: Ediciones De la Terraza, 2019. (Colección Acordeón)

Qué alegría esta reedición de Tijeras. Las tijeras son esos objetos que están por la casa y que nos acompañan toda la vida.

“Tijeras escolares

que recortan

imágenes precisas:

un trozo de papel rectangular,

el conjunto cerrado,

la unidad:

esas tijeras

por donde ya no miro

por donde ya no estás”

Una especie de oda a las tijeras. Ese objeto que tanto puede contarnos: Las de cortar papel, pelo, envases, ropa. La que usaba la abuela o el abuelo, pero también la que usa el peluquero.

Las ilustraciones de El esperpento, collages de dibujos, papeles con distintas texturas y colores y objetos diversos, arman un diálogo profundo con la poesía de Machado.

El formato del libro, cuadradito y en acordeón es también un hallazgo, ya que es hermoso contemplarlo estirado, armando un sinfín.

Como todos los libros de Ediciones De La terraza, Tijeras tiene licencia Creative Commons. Para que puedan seguir cortando y volando por doquier.

Un libro inspirador para pensar en otros objetos cotidianos. Y también divertido para leer en tándem con ¿Quién ha visto las tijeras?, de Fernando Krahn, editado por Kalandraka.

Muy recomendado para niños, niñas y jóvenes con ganas de cortar por lo sano.

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Hasta aquí la selección de diciembre. Escribe Santa Ana: “Tardé en entender que no vivimos nuestra vida, vivimos nuestras historias. Las cosas que nos contamos para tranquilizarnos. Y que uno siempre cuenta una cosa para contar otra. Pequeños trucos de prestidigitador.”

Entonces… he aquí un montón de historias para alimentar las nuestras. Ojalá las disfruten y comencemos un 2020 compartiendo entre libros.

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