Connotadas figuras dominicanas fallecieron en este 2019, sin embargo, su legado artístico permanecerá mientras su arte siga reproducido y recordado por todos los dominicanos y el mundo.

Al empezar el año, murió el popular bachatero Yoskar Sarante en Florida, Estados Unidos. Falleció el 28 de enero a los 48 años tras batallar contra una fibrosis pulmonar. Sarante, oriundo de Villas Agrícolas, se ganaba la vida tocando con su padre. Y sus inicios profesionales fueron con el merengue, por medio del grupo Melao Internacional. También estuvo con la agrupación de Cheché Abreu y con Guancho Viloria. Allí pegó la frase “Ametrállalo con tu voz”.

Su producción musical más famosa fue “Llora alma mía” (2000), de la que todos los temas se pegaron. Basta recordar de esa producción “La noche”, “No te detengas”, “Llora alma mía”, “Si te llego a perder”, “Ay amor”, “Cama separada”, “Tiene otro amor”, “Que tiene esa hembra”, “No te arrepentirás”, “Vas a llorar”, “Te perdí” y “Jamás te olvidaré”. Como el principal legado del intérprete, su familia lanzó el álbum inédito titulado “Yoskar por siempre”, del que resaltan las canciones “Ella anda”, “Loca”, “Ay, ay, ay” y “Me hiciste daño”, bajo el sello de Música Latina Récords 2019.

También en julio, los dominicanos recibieron con asombro la noticia del deceso del cantante Chery Jiménez (Cherito), líder de la banda The New York Band a causa de un infarto.

Cherito nació un 23 de agosto del 1968, en Santo Domingo. Desde niño, su padre Chery Jiménez (co-fundador de las agrupaciones musicales “Los Beduinos”, “Los Hijos del Rey” y “The New York Band”) y su abuelo José Jiménez Belén (destacado periodista y escritor) lo encaminaron a educarse musicalmente.

The New York Band marcó una época en el merengue. A pesar de la popularidad, se desintegró y sus integrantes emprendieron proyectos independientes. Y no fue sino hasta 2016, cuando a solicitud de Edilenia Tactuk se reúnen para celebrar su paso por la música en un segmento de la gala de Premios Soberano. El homenaje de
Acroarte en Premios Soberano los reunió y a partir de ese momento arrancó una nueva etapa. La muerte sorprendió a Cherito con una carpeta llena de planes para esta nueva etapa de la orquesta.

En febrero falleció la cantante Luchy Vicioso, la dama de la canción dominicana, a causa de cáncer. Lucía Fior Daliza Vicioso Alsina nació el 19 de febrero 1950 y se inició en el espectáculo a los 9 años cuando participa en una audición con Rafael Solano y Manuel Troncoso en el programa de televisión “La hora del moro” y desde ese entonces se destacó por su melodiosa voz. La brillante carrera de la bolerista tomó el rumbo al éxito con la grabación de Matices, su primera producción discográfica en la que incluyó composiciones de autores nacionales. Participó en importantes festivales de la canción, al tiempo que realizó varias giras nacionales e internacionales. Pero la carrera de Luchy no solo brilló en el canto, sino también en la televisión.

En marzo falleció el cantautor dominicano Anthony Ríos, debido a complicaciones cardiacas. Froilán Antonio Jiménez, nombre del artista, era padre de 26 hijos. Entre sus composiciones más destacadas figuran “El sentimental”, “Pudiera ser”, “Morir de amor”, “Viejo amigo”, “Fatalidad”, “Hoy sobran las palabras”, “Para cuando regreses”, “Estoy a tu orden”, “Viejo amigo”, entre muchas otras.

“Mi muerte no puede ser triste. Un hombre que ha vivido tan alegre, que le debe tanto a la vida misma… cuando me muera no voy a partir triste”, así confeso en una entrevista.

Anthony Ríos vivió a su manera. Su paso por la música lo marcó de las manos de Johnny Ventura y su Combo Show al que ingresó en 1971. Allí cultivó amistad con sus integrantes cuando llegó a la capital procedente de su natal Hato Mayor. Además de su don para la música fue un gran comediante.

A principio de julio falleció el compositor, productor, cantante y arreglista dominicano Víctor Waill. Tras sus inicios en el arte como merenguero, Waill desarrolló su carrera en el género salsa como intérprete y productor, por lo que se alzó con la gloria de ser precursor del llamado “Movimiento de la salsa dominicana”. Además, fue pionero de la variante del merengue denominado Merenhouse.

Waill produjo para la mayoría de los salseros criollos dentro de los que se destacan Alex Matos, con temas como “Cómo lo hizo” y “Que se vayan al diablo”. También trabajó con él la agrupación Revolución Salsera.

La muerte de Francisco Casanova se produjo después de haber padecido durante varios años de diabetes, que lo obligó al retiro forzoso de los escenarios. Francisco Chahín Casanova nació en El Seibo. El pasado 3 de octubre de cumpliría 62 años. Sus primeras lecciones de música las recibió de su madre. Poco después, el maestro Enrique Estévez Pacheco, lo tomó como pupilo.

Casanova ingresó al Conservatorio Nacional de Música a principios de los años setenta y allí recibió sus primera enseñanza de las manos del hoy fallecido tenor Rafael Sánchez Cestero. Tiempo después, en 1978 emigró a la ciudad de Nueva York en donde fijó residencia.

En Estados Unidos realizó giras. Desde allí viajó a Europa para presentarse en Europa se ha presentado en Italia, Francia, España, Alemania, Polonia y Yugoslavia. Su talento fue aplaudido también Puerto Rico y Colombia.

El artista lírico encarnó personajes como Oronte (I Lombardi), Pinkerton (Madame Butterfly) y Manrico (Don Carlo), en el Metropolitan Opera House de New York. En Europa se ha destacado en los papeles de Alvaro (La Forza del Destino), en Avignon, y Gustavo (Un Ballo in Maschera), en Klagenfurt, Austria. Ha actuado además con la ópera de Ontario (Canadá), en el Teatro Massimo de Palermo; en el Stadtteater de Wiesbaden; y en Munich se presentó en la Casa de América y en el Instituto Orff.



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