Desde inicio de 2019 se acentuó la sequía en la República Dominicana, afectando la disponibilidad de agua para la agricultura y el consumo humano. Durante los últimos años no ha llovido lo suficiente como para saturar los suelos y garantizar la optimización de los embalses de las 36 presas existentes.

Aunque hubo precipitaciones ocasionales este año, las mismas no fueron suficientes para declarar el final de la sequía que se aliviaba por semanas o días por las limitadas lluvias. Las presas estuvieron en niveles críticos, la más crítica la de Monción, excepto Valdesía, que mantuvo una cota considerable durante todo el año.

El Gran Santo Domingo, principal metrópolis del país y luego Santiago, han sido los más afectados por la sequía. El Distrito Nacional y los municipios que integran la provincia Santo Domingo se manejan, por lo regular, con una producción de 420 millones de galones por día para una población de más de tres millones de habitantes.

Mientras que Santiago tiene una oferta promedio a los 140 millones de galones por día para una población que supera los 600,000 habitantes. El Gran Santo Domingo se manejó este 2019 con déficit en el abastecimiento del líquido hasta en 70 millones de galones por día y Santiago redujo su oferta hasta en 35 millones de galones.

La situación obligó a tomar medidas restrictivas como la reducción de los días y las horas que se suministraba el líquido. Sectores que recibían agua los siete días, se les redujo a cuatro y los de cuatro a dos.

Santo Domingo Este fue la zona más afectada y la que más agua tuvo disponible fue Santo Domingo Este porque tiene su propio sistema de producción de agua como es el acueducto Barrera de Salinidad y un sistema de pozos.

Tanto en el Distrito Nacional como en Santiago, las autoridades ofrecieron como alternativas el suministro por medio de camiones cisterna, que de acuerdo con reportes de afectados, no fueron suficientes para garantizar agua en sus hogares.

Las empresas que comercializan con agua hicieron buen negocio este año con la venta del líquido, sobre todo en marzo y abril, considerados como los meses más críticos.

Las regiones más afectadas por la falta de lluvias este año fueron. La Línea Noroeste, el Sur y el Noroeste y el Cibao Central. En zonas como la Línea Noroeste fue preciso suspender la siembra de productos como el arroz y otros cultivos por la falta de agua para el riego como el caso de Montecristi.

En esa parte del país que la integran cuatro provincias: Monte Cristi, Dajabón, Santiago Rodríguez, y Valverde, el ganado también sufrió la consecuencia de la sequía considerada la más severa de los últimos 60 años con la muerte de miles de reses, la baja en la producción de leche, la desaparición de lagunas y disminución del caudal de los ríos y canales de riego.

De acuerdo con los informes hidrometeorológicos, la situación se mantendrá con variaciones en las precipitaciones, por lo menos al entrar el 2020.



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