La médico legista Subeidy Ventura Reyes dispuso el traslado de los cuerpos de los tres obreros recuperados de una mina de ámbar en el municipio de El Valle, provincia Hato Mayor, con lo cual se busca determinar las reales causas de muerte.

Mientras que preliminarmente certificó muerte por asfixia y posible inhalación de un gas tóxico, hasta ahora de origen desconocido.

Ya el cuerpo de Rafael Nolasco Javalera estaba en el ataúd en medio de la sala de la casa de sus padres, en la comunidad Mango Limpio, cuando llegó la fiscal a reclamar para enviarlo al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), en San Pedro de Macorís.

En tanto que los cuerpos de Eusebio de la Cruz Toribio, de 51 años, y del nacional haitiano Andrés Seguí fueron examinados en la morgue del hospital municipal de El Valle, donde fueron llevados, luego de ser recuperados de una profundidad de más de 120 pies.

Llantos y dolor matizan los hogares de los tres obreros que perecieron al quedar atrapados por un derrumbe en una mina de ámbar en la comunidad Las Siete Cañadas, en la Loma del Cuatro en el agrícola y minero municipio de El Valle, a 33 kilómetros al norte de Hato Mayor.

En la casa de Rafael Nolasco Javalera, nativo de la comunidad de Mango el Limpio, el llanto y el dolor son tan tangible que su madre Lidia Susana Javalera, no se puede soportar sobre sus pies, mientras que su padre, Vicente Nolasco, no cesa de llorar. Nolasco Javalera pensaba no trabajar hoy, ya que celebraría sus 40 años, para lo cual sus hermanos tenían cinco y gallinas amarradas.

Dejó en la orfandad a la niña de tres años Valentina Nolasco, a quien soñaba apoyar para que fuera profesora cuando creciera.

Los hombres quedaron atrapados en la mina este lunes.

Las autoridades establecieron que la mina donde quedaron atascados los hombres tiene 120 pies de profundidad, y de ellos 45 pies de agua, que recibe de diferentes pozos.



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