En esta imagen aérea de archivo, tomada el 9 de enero de 2009, se muestran las instalaciones de la metalúrgica ThyssenKrupp en Duisburg, Alemania. (AP Foto/Frank Augstein, archivo) (Frank Augstein/)

¿Han alcanzado su punto máximo las emisiones globales de la energía?

La respuesta corta es probablemente no. La respuesta un poco más larga es probablemente no, y no deje que el coronavirus lo engañe.

El optimismo cauteloso se apoderó de la conversación mundial sobre el clima la semana pasada, cuando nuevos datos mostraron que las emisiones mundiales de energía permanecieron estables en 2019, después de dos aumentos anuales anteriores.

La nueva energía y la vieja energía se cancelaron mutuamente, por lo que los niveles generales de emisiones quedaron sin cambio neto, según datos preliminares de la Agencia Internacional de Energía. Las emisiones energéticas de EE.UU. y Europa cayeron drásticamente debido a la mayor desaparición del carbón y el aumento de las energías renovables. Japón volvió a usar más energía nuclear libre de carbono. El 80% del aumento de las emisiones el año pasado provino de Asia, donde el uso del carbón todavía se está expandiendo y representa más de la mitad del uso de energía.

Pero estos dos factores, la disminución de las emisiones en el mundo desarrollado y las crecientes emisiones del mundo en desarrollo, no son las únicas dinámicas en juego. En una situación en la que dos competidores masivos y pesados por la inercia corren codo a codo, pequeños factores adquieren una influencia desproporcionada.

Dos días después de su primer vistazo a los datos de emisiones de 2019, la AIE lanzó su actualización mensual del mercado petrolero, en la cual proyecta que el “cierre generalizado” de la economía de China, causado por el coronavirus, hará que el crecimiento del consumo mundial de petróleo caiga al nivel más bajo desde 2011. En consecuencia, las emisiones caerían con él. Oxford Economics proyecta que el brote podría frenar el crecimiento del PIB mundial este año en un 0,2%, a 2,3%. Ante los lazos cambiantes pero fuertes entre el crecimiento económico y la contaminación, una desaceleración aumenta las posibilidades de que las emisiones de 2020 caigan por debajo de 2018-2019, completamente independiente de las tendencias en el uso de energía. Y a medida que la economía se recupere en los próximos años, será más probable que alcance un mayor nivel de emisiones que 2020, solo porque el efecto amortiguador del virus, esperamos, ya no será un factor.

La tragedia del coronavirus es solo el fenómeno más visible que podría empujar las emisiones este año. Otros factores van desde cambios en la manera como los países y la AIE miden las emisiones a cambios en el liderazgo político global.

Estas fuentes de ruido ayudan a explicar por qué los investigadores necesitan mucho tiempo para poder decir si las emisiones realmente han alcanzado su punto máximo, asegura Kelly Levin, asociada principal del programa climático global de World Resources Institute.

“Tenemos un año de datos, lo que podría ser un problema”, dice.

Levin asegura que hay una forma en que incluso una desaceleración percibida en las emisiones podría ser contraproducente. Los países que asisten a las conversaciones climáticas de la ONU de este año pueden estar inclinados a reducir su ambición de recortar la contaminación si tienen una creencia poco realista de que las emisiones ya han empezado a caer. “No podemos ser complacientes”, dice.

Y cuando en efecto llegue el pináculo de la contaminación, la fiesta no debería durar mucho. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluyó el año pasado que las emisiones de gases de efecto invernadero –todas, no solo del sector energético, y no solo de CO₂– deben colapsar en un 7,6% anual hasta 2030 para tener una oportunidad de evitar que el mundo se caliente más de 1,5°C. Parece cada vez más imposible cumplir con el objetivo más bajo del Acuerdo de París.

Entonces, ¿han alcanzado su punto máximo las emisiones globales? Es poco probable e imposible decirlo con certeza. Eso nos deja con otra pregunta, planteada esta semana por Jane Flegal, miembro adjunto del profesorado de la Escuela para el Futuro de la Innovación en la Sociedad de la Universidad Estatal de Arizona: ¿ya hemos alcanzado el pico del alboroto sobre el pico de emisiones?

© 2020 Bloomberg L.P.



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